la mafia no descansa

La educación ambiental, el camino de la prevención y de una generación que aún nos puede salvar

Publicado: 2019-10-22

En el marco de la Semana de la Educación Ambiental, es importante destacar que, desde el Frente Amplio, hemos sido consecuentes en la promoción constante del derecho fundamental al medio ambiente. Ello, además, siendo conscientes de que vivimos los embastes del cambio climático y que somos, el tercer país más vulnerable, ante este fenómeno. 

Así, desde mi paso por el Congreso de la República, aposté por la generación de normas que tuviesen un enfoque de transversalidad del componente ambiental y climático. Normas que, sin duda alguna, fueron incómodas para algunos sectores, pero de suma importancia para la ciudadanía. En ese sentido, convertimos en Ley, tres importantes temas. La “Ley de Cabeceras de Cuenca”, que permitirá la justicia hídrica. La “Ley Marco sobre Cambio Climático”, que plantea por primera vez, las principales acciones que –de manera coordinada– deberán hacer los diferentes niveles del Estado, a fin de hacer frente al cambio climático desde el enfoque de reconocimiento de derechos intergeneracionales e interculturales y, con miras a la adaptación como país, ante dicho fenómeno. Finalmente, la “Ley que Regula el Plástico de un solo uso y los recipientes o envases descartables”, que de manera progresiva plantea, con medidas concretas, tomar acciones que nos permitan vivir en un ambiente libre de plástico y en el que, apostemos por nuevas tecnologías, como el uso de elementos biodegradables.

Asimismo, presenté desde mi despacho congresal, normas que quedaron en el tintero ante la disolución del Congreso, pero que espero puedan ser impulsadas posteriormente. La Ley de Ciudades Sostenibles para el Buen Vivir y, la Ley que promueve el uso de energías limpias para el transporte fluvial; así como, la reducción de cianuro en la minería.

Sin duda alguna, las normas de las cuales fui creador e impulsé, tuvieron como base la educación y compromiso ambiental, en el que primó el buen vivir, la justicia ambiental, la justicia hídrica, el reconocimiento de derechos ancestrales y, el cambio paradigmático, de mirar hacia un nuevo enfoque de la sostenibilidad ambiental, esto es, mirar a la naturaleza como un sujeto de derecho y, no sólo desde un enfoque antropocéntrico, en el cual sólo sirve para saciar las necesidades de la sociedad.

No podemos hablar de educación ambiental, si con una mano salimos a propalar acciones afirmativas a favor del medio ambiente y, con otra, apostamos por una inversión puramente extractivista, en la cual los derechos vinculados a salud ambiental y medio ambiente se ven vulnerados. No, la política ambiental no debe estar subordinada a una política económica. Los derechos fundamentales no están por debajo de las inversiones, sino por el contrario. Serán entonces, las generaciones futuras quienes juzguen las acciones que hoy tomamos como sociedad, ante un ambiente que se va perdiendo con el tiempo.

Finalmente, reafirmo una vez más, mi compromiso con los defensores y defensoras ambientales, con las generaciones futuras y, con la promoción de los derechos de la naturaleza, para lograr la tan anhelada justicia ambiental.


Escrito por

Marco Arana Zegarra

Cajamarquino, sociólogo. Ecopolítica y derechos humanos. Líder de Tierra y Libertad.


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