#EfectoOdebrecht

Doña herminia y don rosario. foto: carmen amaro

DON ROSARIO, ¿CUÁNTOS ROSARIOS MÁS?

Publicado: 2018-12-13


En esta semana de representación recibo una denuncia contra trabajadores de Pensión 65 de Cajamarca. Es un caso en el que durante DOS AÑOS dejaron a un anciano sin su pensión (desde el 27 de diciembre de 2016). Para confirmar información hablé telefónicamente también con dos funcionarios del Programa de Cajamarca. El primero, con las respuestas que me dió, me confirmó el testimonio de las quejas sobre la indolencia y desprecio con que trató a Don Rosario Riquelme Cortez (79 años) y su esposa Doña Herminia López Cueva (64 años), moradores del barrio Lucmacucho.

Danilo Alva es el funcionario al que los dos ancianos denunciaron por maltratos en todas las veces que han acudido a las oficinas de Pensión 65 para implorar que le repongan su pensión, la que le fue quitada por un informe de la oficina municipal encargada de la calificación de extrema pobreza. Después de casi dos años, la misma oficina junto co personal de campo de Pensión 65 constataron que Don Rosario si se halla en situación de “extrema pobreza”. En la oficina en que los recibió el señor Alva, los dos ancianos relatan las indolentes respuestas del funcionario frente a sus preguntas de por qué había sido excluido Don Rosario y qué tenía que hacer para volver e recibir su pensión. “Quéjense donde quiera, tiene que volver a hacer sus papeles y tiene que esperar”. Me dicen así, entre sollozos los ancianos, que manifiestan no tienen dinero “para ir a quejarse a Lima”. 😡😡

La insensible mecida

Llamé por teléfono a las oficinas de Pensión 65 de Cajamarca, me respondió el señor Alva. Me identifiqué y le pedí me explicara las razones de por qué habían excluido POR DOS AÑOS a Don Rosario y dejaron de darle el dinero de la Pensión 65. El funcionario me dio explicaciones engorrosas: “Que la clasificación de extrema pobreza la hacia otra dependencia estatal, que falta un documento, que falta otro, que ya el usuario lo actualizó pero que falta un informe y que la funcionaria que tiene que hacer el informe está de vacaciones”. ¡Lo escucho! Le señalo que no está procediendo de manera correcta. Como el funcionario asume que soy yo el no está entendiendo; ante mi insistencia me vuelve a explicar lo mismo. ¡Entiendo entonces, claramente, lo que ha ocurrido! 😡😡😡😡

¡DOS AÑOS SIN PENSIÓN! 

Un anciano de 75 años que ha llegado a hablar conmigo con sus raídas sandalias que dejan ver sus pies (sin medias), ambos ostensiblemente hinchados. Me explica que tiene diabetes, prostatitis y glaucoma (lo operaron hace algunos años y ha perdido la vista en un ojo). Su esposa, doña Herminia que es analfabeta me refiere que viven en la casita que es propiedad del hijo de ella, quien ha migrado a Lima buscando trabajo. La vivienda construida de tierra está en Lucmacucho, un barrio pobre de Cajamarca. Escucho más. Don Rosario fue de los trabajadores que Alberto Fujimori despidió arbitrariamente en los años 90. Don Rosario fue enviado a la calle sin reunir los años de trabajo y la edad requerida para poder ser pensionista. Sirvió en el Ministerio de Agricultura, ese ministerio que tiene a su cargo a los agricultores peruanos que nos dan de comer a todos los peruanos.

Me siento indignado, ese sentimiento que los congresistas de la mayoría congresal, varias veces, me han cuestionado porque dicen que “me hace perder la objetividad que deben tener los congresistas” 😡😡😡😡😡

¡Ups! Don Rosario sí cumple con el requisito de extrema pobreza.

Pedí hablar con el jefe local de Pensión 65. Juan Ayaypoma, quien me dio otra explicación. No la engorrosa e insensible que ma había dado Alva. Me dijo que ya habían mandado (en septiembre) el pedido de reafiliación de Don Rosario “porque SÍ CUMPLE con los requisitos de ser de extrema pobreza y que probablemente saldría su nombre en la nueva lista que debería salir en los próximos días”, le exijo que sea más preciso y se comprometió a llamar al Registro Nacional de Afiliaciones de Pensión 65 y avisarme. Le reclamé por la comunicación que sostuve con el señor Alva. Me respondió que “seguramente Alva se equivocó porque no había tenido toda la información”. 😡😡😡😡😡😡😡

Dejaron dos años a un anciano enfermo sin la magra pensión (125 soles mensuales que pagan cada dos meses) la pequeña cantidad de dinero que, sin embargo, para Don Rosario y su esposa Herminia es algo de comida y un pasaje para bajar a la ciudad o ir a un médico pues ya no puede trabajar. Su esposa, Doña Herminia tiene 64 años, compra diariamente, para revender, la alfalfa que lleva a vender en las calles de la ciudad de Cajamarca. Lo poco que ella gana y los 125 soles que recibe Don Rosario los libra del hambre y la tristeza de estar casi abandonados.

Debí apelar más arriba para que haya justicia.

Me responde una ocupada ministra que no ha perdido sensibilidad ni la razón de ocupar ese delicado cargo. Me responde unas líneas: “¡Que indignante! Tomo acción inmediata”.

Sé que no es porque yo se lo pida. Ella, ha vivido eso y siempre se ha indignado con los abusos, los desprecios, los abandonos de niños, mujeres y ancianos. Los funcionarios responsables revisaron el nuevo padrón de afiliados de Cajamarca que había sido tramitado meses antes. Don Rosario figura allí y podrá volver a recibir, este diciembre, su pensión. Navidad está cerca. Ya antes lo dejaron sin pensión en navidades. Se hizo un acto de justicia.

¡No, no fue un error!

Es la falla de un sistema inhumano que hace que sus ancianos pobres no sean importantes. Las veces que Don Rosario llamó por teléfono no le respondieron. Las veces que personalmente acudieron con su esposa a las oficinas los maltrataron. Tuvieron suerte que su nuera fuera miembro de la mesa en que me tocó votar el pasado 9 de diciembre y me solicitó mi teléfono para poder hablar de “unos viejitos que tenían un reclamo por Pensión 65”. Tal como me comprometí, los recibí el miércoles 13 de diciembre por la tarde.

Indignarse, solidarizarse. Misericordia es el dolor de corazón que te mueve.

Me duele el corazón y porque me duele me indigno, me solidarizo, me movilizo, me resisto a la burocratización y lucho, junto a muchos y muchas, para que podamos cambiar un día este sistema que descarta seres humanos que ya no son productivos. Resolvimos un caso, esta vez con el MIDIS, otras muchas veces con el MINSA o ESSALUD, pero ¿cuántos Rosarios estarán privados de unos soles para sobrevivir? ¿Para cuántas Herminias y Rosarios serán otras navidades llenas de injusticias y abandono?

Nota:

Funcionalmente, por mi labor de representación y de fiscalización pediré que puedan evaluar cuántos casos como este podrían estar ocurriendo. ¡Que capaciten mejor al personal. Que hagan los cambios y mejoras que, hoy por hoy, quienes tienen esta inmensa responsabilidad puedan hacer que la vida de los ancianos pobres del Perú sea, aunque fuese un poquito, más llevadera. Don Rosario y doña Herminia no creerán hasta que puedan hacer efectivo el cobro de la pensión que les fue indignantemente arrebatada.


Escrito por

Marco Arana Zegarra

Cajamarquino, sociólogo. Ecopolítica y derechos humanos. Líder de Tierra y Libertad.


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