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No hay Economía Sólida sin Sostenibilidad Ambiental. Foto: INTERNET

POR UN PRESUPUESTO AL 2019

"No hay Economía Sólida sin Sostenibilidad Ambiental”

Publicado: 2018-09-15

El ministro de Economía y Finanzas señaló en la presentación de la nueva ley de presupuesto ante el Congreso de la República, que “el Perú cuenta con una economía sólida”. En esta afirmación su sector ha construido la propuesta de presupuesto general de la República para el año 2019. El debate recién se inicia y es preciso destacar los puntos que, en concordancia con el ideario del Frente Amplio, tendremos en cuenta: 

1. La idea de una economía sólida es una muestra de que el ministro Oliva se apresta a justificar el continuismo de la política económica imperante. En esto el gobierno de Vizcarra no difiere del fujimorismo, ni de las políticas neoliberales extractivistas que se iniciaron con el corrupto gobierno de Fujimori en los años 90. ¿Cómo podría llamarse “economía sólida” a una economía basada en la exportación primaria? ¿Es esa una orientación “técnica” o predominantemente política e ideológica? ¿No responde este enfoque a una visión de un país dependiente de sus recursos naturales que se exportan a gran escala, sin mayor valor agregado, sujetando la economía nacional completamente a los vaivenes de los ciclos de caída y subida de los precios de los commodities?

Las respuestas a ello se encuentran camufladas en una no tan súbita preocupación ante la guerra comercial entre China y EEUU, la cual afectaría los precios de los metales y el tipo de cambio. Así, nuestra sujeción a los precios de los commodities muestra la excesiva fragilidad de nuestra denominada “economía sólida”, la misma que continúa sin ser tener metas e instrumentos de política que permitan la diversificación de la producción económica, mejore nuestros niveles de competitividad y tenga una estrategia establecida para estar en capacidad de dar valor agregado a los minerales que siguen siendo exportados en bruto.

2. No se puede afirmar que nuestra economía tiene la solidez que señala el ministro Oliva, cuando se continúa con la política primario exportadora y no hay políticas estratégicas para diversificar nuestra economía. Chile optó por esa diversificación: minería (manteniendo su principal mina de cobre como estatal), promocionó y apoyó el desarrollo tecnológico y las plataformas institucionales para para desarrollar sus agro exportaciones, la pesca, su industria militar, sus agresivas inversiones regionales en transporte aéreo, servicios financieros e inversiones en tiendas de ventas por menor (tiendas retail). No digamos Brasil, Colombia o la buena gestión macroeconómica y las inversiones en desarrollo social de Bolivia. Sin embargo, somos nosotros los que, según el ministro Oliva, tenemos una “sólida economía”.

3. Este continuismo del modelo económico que falazmente el ministro denomina “economía sólida” es el que llevó a la desesperación de Alan García, en su segundo periodo de gobierno, para tratar de imponer la política del “perro del hortelano”. Política que causó una terrible conmoción social y ambiental. No podemos, ni debemos olvidar que es esta misma política económica la que nos llevó al “baguazo” y que, durante el gobierno de Ollanta Humala, generó conflictos socioambientales en Cajamarca y el Valle de Tambo, los cuales terminaron en lamentables muertes de varios ciudadanos. La denominada “economía sólida” no puede ser tal si tiene que imponerse a sangre y fuego ante quienes demandan el respeto y reconocimiento de sus derechos fundamentales. La solidez económica, no se construye en base a la vulneración de derechos territoriales, criminalización de la protesta o, haciendo frente al derecho fundamental a un ambiente sano y equilibrado.

4. Se auto engaña el ministro Oliva y busca, a la vez, engañar a la ciudadanía cuando afirma que tenemos una “economía sólida”, mientras el país – después de casi tres décadas de la misma receta– continúa exhibiendo vergonzosos niveles de desnutrición y presenta altos niveles de anemia en millones de niños, niñas, adolescentes y mujeres. Nuestra economía sólida no es real, si aún contamos con una población con bajos niveles de comprensión lectora y lógico matemática; así como, una mínima inversión en desarrollo científico y tecnológico. Ello, de la mano de una inversión insuficiente para dar respuesta a la grave problemática de salud y educación pública; lo cual, ha conducido a una pérdida en el pensamiento ciudadano crítico y cívico responsable que ha llevado a los déficits de ciudadanía y de institucionalidad democrática que tanta falta nos hacen.

5. El Perú es el tercer país con mayor nivel de vulnerabilidad frente al cambio climático. El último fenómeno del niño nos recordó esa vulnerabilidad. No puede haber economía sólida sin sostenibilidad ecológica. Los tecnócratas del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), siguen sin entender bien que no basta la sola “sostenibilidad económica”, como lo ha señalado la congresista Mercedes Araóz en el Congreso. No hay ni habrá “economía sólida” si en el MEF se sigue elaborando el presupuesto público, prescindiendo de los nuevos parámetros que propone la Ley Marco de Cambio Climático; la cual, logramos aprobar precisamente con este gobierno.

Al respecto, debemos recordar algunos datos:

• Según INDECI el desastre ambiental de 1992 – 1993 estableció que los daños implicaron una caída del PBI de hasta 12%;

• Según el Banco Mundial en su estudio del 2006 estableció que el costo del daño ambiental anual del crecimiento económico fue del 3.9%;

• Según Macroconsult las pérdidas ocasionadas por el fenómeno del Niño Costero de los años 2016 -2017 equivalían a 1.6% del PBI (US $3,124 millones)

Es claro pues que no hay tal solidez económica si se carece en el presupuesto de una visión de sostenibilidad ambiental que incluye el enfoque de gestión de riesgos por el cual se debe tener en cuenta que vivimos en un estado de alta vulnerabilidad a los efectos del cambio climático. Nuestra política economía y la ley de presupuesto en vez de ignorarlo o suprimirlo, debiera tener un claro enfoque de sostenibilidad ambiental. Por ello, uno de sus pilares estratégicos debiera ser el fortalecimiento de la institucionalidad ambiental, la cual no sólo debe estar presente en el ente rector (Ministerio del Ambiente) o en sus organismos adscritos, como el OEFA, SENACE, SENAMHI, sino también en los gobiernos locales y regionales de todo el país. En esa misma línea, el fortalecimiento de los organismos destinados a la prevención y respuesta ante desastres, como el SINAGERD, INDECI y COEN debe ser una prioridad en nuestras políticas económicas; las cuales no pueden dejar de lado una real política de educación ambiental.

Una sólida economía tampoco puede fundarse en la restricción a la justicia ambiental. El presupuesto público debe contemplar la inversión en la policía ecológica, la procuraduría del MINAM, las fiscalías y juzgados ambientales. Sin embargo, al parecer, estamos lejos de que nuestra “sólida economía” voltee la mirada a esa justicia, que quizás nuestras generaciones futuras nos reclamen.

El debate recién comienza. Es conocido que, en el Congreso, para buena parte de los congresistas, la preocupación por el presupuesto se reduce a qué negocian para llevar a sus electores sin importarles un cambio de timón en la política económica que le otorgue al país la posibilidad de construir realmente las bases de una economía que permita el desarrollo integral de la ciudadanía. Un país que es diverso culturalmente, no puede continuar volteando la mirada al reconocimiento de los derechos de pueblos indígenas u originarios; ni seguir permitiendo la vulneración de sus derechos.

A ver si al menos logramos que los congresistas que se sumaron a la propuesta liderada por el Frente Amplio desde la Comisión de Pueblos, Ambiente y Ecología para que contáramos con la Ley Marco de Cambio Climático también se sumen a un verdadero debate sobre la sostenibilidad ambiental en la ley del presupuesto y no se queden inmersos en el mercado persa en que se convertirá el Congreso, cuando se acerquen los días de la aprobación de la importante ley. Sin sostenibilidad ambiental, no existe una “sólida economía”. No nos dejemos engañar más.

Marco Arana Zegarra                                                                                           Congresista de la República  


Escrito por

Marco Arana Zegarra

Cajamarquino, sociólogo. Ecopolítica y derechos humanos. Líder de Tierra y Libertad.


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